ATENAS

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Vivo en una inopia perpetua,

Llena de rasguños en las letras de la canción que me levanto tarareando.

 

Dioses paganos que marcan los caminos de perdiciones y redención me guían hacia ninguna parte.

 

-¿Recuerdas cuándo estuvimos en Atenas? ¿No?

-No

-No, yo tampoco, la verdad.

 

Pero tengo la imagen nítida de sus semáforos en rojo adornando las calles en blanco y negro.

Y por los puntos de fuga de mi memora se escapan los momentos que no vivimos.

 

Paradigmas de todas las sinrazones.

Y todos los momentos que nunca fueron nuestros.

 

Intento que se queden,

Que se queden conmigo, pero nada. No funciona.

 

A veces les canturreo canciones de cuna. Pero cuando se necesita escapar, no hay jaula que consiga disuadirte.

Algunos lo saben, yo tengo la suerte de saberlo también.

No hay retención posible. Ni excusas para quedarse,
Cuando uno quiere irse, ni siquiera el miedo te paraliza.

Aquí se hace de noche y ya cantan los mirlos.
Allí, no sé como empecerá el nuevo día,
pero sé que no estaré amaneciéndolo.

 

Porque estaré en Atenas.

 

Viendo pasar excusas y entendiendo porque ya no me aferro a ninguna.

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